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mediados del año 2002, el Gimnasio La
Montaña, colegio privado mixto de Bogotá,
presentó a los padres y madres de familia
una muestra de los programas de televisión
y radio que según sondeos informales entre
los alumnos de diferentes grados, tenían
altos niveles de audiencia entre ellos. Esta
presentación se hizo durante unas jornadas
de trabajo entre docentes y padres de familia,
llamadas Jornadas Pedagógicas que dicho
colegio realiza dos veces por año y que
tienen como propósito contribuir en la
información y formación de los
padres de familia en temas de interés
para la educación de sus hijos. Inmediatamente
después de la presentación, padres,
madres y docentes se reunieron en equipos más
pequeños, organizados según los
grados a los que pertenecían sus hijos,
para analizar lo que habían visto y
escuchado.
Estas Jornadas Pedagógicas arrojaron
algunas conclusiones interesantes y sorprendentes
para quienes organizaron este trabajo:
en primer lugar, fue evidente que los padres desconocían
los contenidos, los horarios, los mensajes y la acogida de los
programas
que veían sus hijos. Esto era más preocupante en
lo que concernía a los programas radiales para jóvenes.
La explicación de ese desconocimiento se encontraba en
una actitud de los padres consistente en “cambiar de canal” o “cambiar
de emisora” cada vez que se topaban con programas que ellos
consideraban superficiales, frívolos, nocivos, o simplemente
tontos, o en retirarse cuando sus hijos estaban viendo u oyendo
algunos de éstos. Este desconocimiento implicaba, naturalmente,
que los padres no tuvieran presencia alguna en la construcción
de valores en sus hijos por lo que los medios les transmitían.
En
segundo lugar, fue claro también,
que los padres subestimaban la influencia que
los medios de comunicación ejercían
sobre sus hijos.
Una lastimosa tercera conclusión fue
que ninguno de los programas que ostentaban
los niveles más destacados de audiencia
ofrecía
algo al sueño cada día más urgente de
los colombianos de construir un país más justo,
más equitativo,
más honesto, más pacífico y más
amable.
Se puso en evidencia también un consenso
entre los padres y las madres acerca de su
sensación de impotencia frente al
poder de los grupos económicos más influyentes
del país, dueños a su vez, de los canales
y emisoras de mayor audiencia. Finalmente, daban cuenta
de un profundo escepticismo
frente a la diligencia, eficiencia y compromiso de las
instituciones estatales encargadas de hacer cumplir los
mandatos constitucionales
referentes al papel de los medios de comunicación
en la sociedad colombiana frente a los derechos de los
menores.
El gran logro de estas Jornadas Pedagógicas
fue, sin embargo, la decisión final
de los padres y madres y del colegio de unirse
para emprender alguna acción.
Por ese entonces, se estaba emitiendo, y suscitaba
gran controversia, un “reality show” llamado “Protagonistas de Novela” que
incurría en gran parte de los excesos que resaltaron los padres
de familia y que se transmitía en un horario familiar,
claramente inadecuado por su contenido.
La
primera acción resultante de las jornadas
de reflexión fue un derecho de petición
interpuesto por algo más de mil padres
y madres ante la Comisión Nacional de
Televisión, órgano encargado de
la vigilancia de la televisión colombiana.
Simultáneamente, el Gimnasio La Montaña
lideró una protesta de los rectores de
un importante grupo de colegios privados a través
de una carta dirigida a algunos de los principales
medios del país; contra todo pronóstico, ésta
tuvo amplia difusión y suscitó entrevistas
por la radio y la televisión, así como
comentarios de prensa.
Movidos por esta respuesta
de la opinión
pública, de
las instituciones educativas y de los medios de comunicación,
el Gimnasio La Montaña y su Asociación de Padres
de Familia resolvieron hacer una convocatoria más amplia
y con una proyección de más largo plazo y de visión
más integral. Algunas madres de familia emprendieron una
búsqueda
de información acerca de iniciativas de propósitos
similares en otros países. Así, en febrero de 2003,
se reunieron los rectores y presidentes de asociaciones de padres
de familia de treinta y cinco colegios privados a quienes, después
de presentar una selección de programas de televisión
y radio, utilizando la misma metodología de las jornadas
ya descritas, invitaron a conformar una amplia red de padres
y madres
que en virtud de tal condición y de sus derechos ciudadanos,
se constituyeron como un colectivo de la sociedad civil y emprendieron
acciones en procura de cualificar día a día el
entorno en que crecen y se desarrollan la niñez y la juventud
colombianas.
La propuesta fue recibida con entusiasmo
y la mayoría de las
asociaciones presentes expresaron su interés por participar
en el naciente proyecto.
Vale la pena anotar que en la sociedad
colombiana conceptos como participación ciudadana,
sociedad civil y otros relacionados con éstos,
son relativamente nuevos y no son siempre
de buen recibo entre los estratos más
acomodados. Sin embargo, la historia reciente,
tan dolorosa para la gran mayoría
de los colombianos, ha movilizado significativamente
los espíritus
y ha producido una nueva sensibilidad frente a los intereses
comunitarios que exige salir del encierro
individualista y vincularse con causas
colectivas. Esta coyuntura favoreció la decisión
de muchas personas de trabajar como voluntarios en esta Red.
Durante
los meses siguientes, y hasta la fecha, estos voluntarios se
han dedicado
a estructurar la Red, delimitar sus campos
de acción,
definir su misión y sus principios y darle estructura
jurídica;
así mismo, han realizado un paciente trabajo de divulgación
entre los padres de familia a través de las instituciones
educativas; por último, han logrado ya una organización
que se pronuncia en temas de interés para la educación
de los niños y los jóvenes.
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