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image Por Red PaPaz Administrador
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15 December, 2021

Un sueño posible: una niñez y adolescencia libre de los daños asociados al consumo de bebidas alcohólicas

El alcohol es la única sustancia psicoactiva o droga, como comúnmente se le llama, respecto a la cual los adultos, e incluso las niñas, niños y adolescentes, deben justificar por qué no la consumen. Difícilmente alguien nos pregunta por qué no fumamos o por qué no consumimos cocaína, pero en cambio se nos hace normal preguntar o que nos pregunten por qué no queremos tomar.

Las temporadas de fiesta traen retos adicionales, pues los cuestionamientos por parte de familiares y amigos suelen aumentar. Muchas personas podrían verse enfrentadas a tener que explicar no solo por qué no se bebe, sino también por qué no se ofrece alcohol, si es que uno es el anfitrión y se le ocurre la osadía de pensar que es posible compartir un rato alegre y pasarla muy bien sin que haya bebidas alcohólicas. Posiblemente, si se diera tal suceso, no sería raro ser objeto de bromas o burlas, comentarios de desaprobación, acusaciones de tacañería o incluso ser visto como poco cortés o mal educado. Y hay que aceptarlo: así uno sea un adulto maduro y con convicciones muy claras, eso no es agradable ni fácil de enfrentar.

Esta normalización de las bebidas alcohólicas en nuestra cultura se ve fuertemente influenciada por otro tipo de presión que no viene de las personas a nuestro alrededor, sino de mensajes publicitarios que invaden por completo casi todos nuestros espacios, reales y digitales, exponiendo especialmente a niñas, niños y adolescentes. Posiblemente ha notado como en épocas de celebración se percibe una mayor cantidad de anuncios en vallas, paraderos de buses, revistas, periódicos y redes sociales y, aprovechando que también aumentan los viajes, en terminales terrestres y aeropuertos en donde hay publicidad al entrar, al caminar, al subirse al avión y hasta al recoger la maleta. Los contenidos de estas propagandas insisten en que sus bebidas son Colombia, fiesta, música, turismo, amigos, celebración, felicidad y navidad, perpetuando en nuestras hijas e hijos la idea de que son sustancias indispensables para casi todo momento, pero particularmente para los momentos especiales y festivos.

Por si fuera poco, también es usual que se haga más ruido alrededor de las campañas lideradas por la industria para supuestamente proteger a la niñez del consumo de alcohol, con lo cual realmente logran centrar toda la responsabilidad en madres y padres, a la vez que posicionan y fidelizan sus marcas(1). Y vale la pena mencionar que hay estudios que muestran que en un año los ingresos por ventas totales atribuibles al consumo de alcohol de menores de edad llegan a ser de hasta $17,5 billones de dólares solo en Estados Unidos(2), por lo que son muchas las razones para desconfiar de las intenciones de sus estrategias.

Por eso, si como familia, colegio o comunidad queremos aportar a la reducción de los daños asociados al alcohol, no basta con que adoptemos buenas prácticas como las que ya han sido compartidas en otros recursos a los que puede accederse en este enlace, sino que además es bueno que seamos conscientes de que a veces ponemos demasiado énfasis en que nuestras hijas, hijos y estudiantes sean críticos, resistan y tomen decisiones perfectas y saludables en medio de un entorno que los presiona por consumir, mientras renunciamos a la posibilidad de que sea el entorno el que cambie y garantice su derecho a ser protegidos del consumo de alcohol.


Y si es el caso, también ayuda reconocer que si somos adultos que podríamos tener un problema con la bebida o sencillamente nos gusta mucho tomar ocasionalmente, estas temáticas nos pueden resultar incómodas o hacernos sentir cuestionados, para lo que, por suerte, ahora existen herramientas de inteligencia artificial que pueden darnos información y orientación de forma anónima, confidencial y libre de señalamientos e imposiciones, como la especialista digital en salud de la Organización Panamericana de la Salud, Pahola.

Y recordemos que la venta, suministro y consumo de alcohol por menores de 18 años es ilegal, y que es nuestra obligación reportar estas situaciones ante las autoridades. Para esto, usted tiene a la mano Te Protejo (www.teprotejo.org y la App Te Protejo) la línea virtual que trabaja de la mano de las autoridades para proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes.

Aunque a veces parezca imposible, no dejemos de soñar con que podemos construir un mundo libre de los daños asociados al consumo de alcohol para la niñez y la adolescencia, y recordemos que lo que hace únicos los momentos de celebración de las fiestas no está en las botellas o latas que nos venden, sino en las personas con las que estamos y lo que compartimos con ellas.

Le invitamos a compartir sus experiencias con este tema y a que nos escriba sus ideas para lograr este sueño.

Referencias

  1. Mialon M. y McCambridge J. Alcohol industry corporate social responsibility initiatives and harmful drinking: a systematic review. Eur J Public Health. 2018; 28 (4): p. 664-673.
  2. Eck R. H., Trangenstein P.J., Siegel M. y Jernigan D.H. Company-specific revenues from underage drinking. J Stud Alcohol Drugs. 2021; 82 (3): p. 368-376

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