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Logros y Acciones

Este 9 de febrero se conmemora el Día del Internet Seguro, en un año en el que cada día niñas, niños y adolescentes recurren a él para recibir su educación a causa de la pandemia. Durante el último año, Internet se ha convertido en un espacio para acceder a la educación y relacionarse con sus familiares y círculo social, razón por la que, ahora, más que antes, es indispensable trabajar en conjunto por un mejor Internet para todas las personas, especialmente aquellas menores de 18 años, buscando reducir los riesgos que pueden afrontar en los entornos digitales como lo son contactos, contenidos y conductas.

Es por esto, que en este día, la línea virtual Te Protejo extiende una invitación a los actores quienes son corresponsables de la protección de las niñas, niños y adolescentes en los entornos digitales para unir esfuerzos y lograr, entre todas y todos, que estén más seguros brindando las siguientes recomendaciones para los diferentes públicos:

Jóvenes:
• Recurrir a adultos de confianza en caso de entrar en contacto con imágenes, videos, comentarios que parezcan sospechosos. O cuando algo los haga sentir tristes o preocupados.
• No participar ni compartir retos en Internet que puedan causar daño propio o a otras personas.
• Reportar contenidos, perfiles, comentarios o cualquier material que sea irrespetuoso, engañoso u ofensivo en www.teprotejo.org o el App Te Protejo.

Madres, padres y cuidadores
• Generar espacios de confianza para conversar en familia sobre los riesgos que niñas, niños y adolescentes pueden afrontar en Internet como contenidos, las interacciones entre otros, promoviendo un pensamiento crítico.
• Conocer las redes sociales que usan sus hijos e hijas y establecer reglas claras para su uso.
• Reportar situaciones de ciberacoso, explotación sexual en línea y hacer el adecuado acompañamiento a la víctima en www.teprotejo.org o el App Te Protejo.

Docentes
• Fortalecer una alianza familia-colegio que promueva entornos que protejan a niñas, niños y adolescentes en los entornos digitales.
• Promover el reporte de contenidos ilegales que afecten a niñas, niños y adolescentes a través de www.teprotejo.org o el App Te Protejo.

Organizaciones de la sociedad civil
• Fomentar el uso correcto y seguro de las redes sociales, Internet y, en general, los entornos digitales.
• Reportar contenidos ilegales que afecten a niñas, niños y adolescentes a través de www.teprotejo.org o el App Te Protejo.

Gobierno
• Garantizar la protección de la identidad, seguridad e integridad de niñas, niños y adolescentes en línea.

Medios de comunicación
• Garantizar la difusión de información y contenidos verídicos y de calidad de la manera apropiada, siempre protegiendo a niñas, niños y adolescentes.
• Promover el reporte de situaciones que afecten a niñas, niños y adolescentes a través de www.teprotejo.org o el App Te Protejo.

Industria: empresas de tecnología
• Desarrollar tecnologías que conviertan a plataformas, redes sociales, páginas web, etc. en entornos más seguros para niñas, niños y adolescentes.
• Promover el uso de canales de reporte para contenidos ilegales que afecten a niñas, niños y adolescentes en Internet como www.teprotejo.org o el App Te Protejo.

Industria: ISP (Proveedores de servicios de Internet)
• Promover protocolos ágiles y eficientes para bloquear el material que afecte a niñas, niños y adolescentes.
• Reportar contenidos ilegales que se puedan acceder desde su plataforma a través de www.teprotejo.org o el App Te Protejo.

Justicia
• Contar con jueces y fiscales con entrenamiento en la protección de niñas, niños y adolescentes en entornos digitales.

Desde el 2012, Colombia cuenta con Te Protejo (www.teprotejo.org o el App Te Protejo), una línea virtual para reportar situaciones que afectan a niñas, niños y adolescentes, como son: el material de explotación sexual infantil (lo que en la legislación colombiana se conoce como pornografía infantil), la explotación sexual, el ciberacoso y el maltrato, entre otras situaciones.

En el 2020 Te Protejo procesó 21.864 reportes de los cuales el 92% se relacionó con los riesgos y situaciones en entornos digitales.
Sobre el análisis de Material de explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, categoría predominante en Te Protejo, en 2020:
• Se analizaron 94.338 imágenes, videos y otros materiales para la clasificación bajo los criterios nacionales e internacionales de explotación sexual infantil a través de las plataformas ICCAM de INHOPE y Arachnid del Canadian Centre for Child Protection.
• Se verificaron y clasificaron 27.998 materiales bajo los criterios nacionales e internacionales definidos como de explotación sexual.
• Se solicitó el desmonte de 3.559 URL en los diferentes países alojadores a través de la plataforma ICCAM de INHOPE apoyando a la Policía Nacional en este proceso.

Para la Directora General del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Lina Arbeláez, la unión de esfuerzos para orientar a las niñas, niños y adolescentes sobre el uso responsable de las tecnologías es fundamental para protegerlos contra los riesgos a los que se ven expuestos en el entorno digital, permitiéndoles disfrutar, de modo seguro, las grandes oportunidades de aprendizaje y nuevas formas de entretenimiento e interacción social que ofrece la era digital.

Para Carolina Piñeros, Directora Ejecutiva de Red PaPaz, más que nunca es un imperativo de hacer un Internet más seguro y constructivo. Niñas y niños de corta edad conectados para acceder a la educación y ya en muchos casos sin posibilidad de acompañamiento. En el 2021 debemos movernos hacia nuevas y creativas soluciones para minimizar estas situaciones. Enseñar a otros jóvenes a cuidar y guiar a los más pequeños puede ser una salida.

Acerca de la línea virtual Te Protejo
A través de esta línea la ciudadanía puede reportar situaciones que afecten a personas menores de 18 años en www.teprotejo.org o el App Te Protejo. Te Protejo tiene como socios al Ministerio de TIC, el ICBF, Movistar y Red PaPaz que la administra, y cuenta con el apoyo de la Policía Nacional para hacer efectiva la protección de las personas menores de 18 años. Además, en calidad de socio estratégico trabaja con la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB). A nivel internacional, ha recibido el conocimiento y experiencia del INHOPE (www.inhope.org), del National Center for Missing and Exploited Children (NCMEC) y del International Center for Missing and Exploited Children (ICMEC).

Sobre Red PaPaz
La Corporación Colombiana de Padres y Madres – Red PaPaz- es una entidad que nace en el 2003 cuyo propósito superior es abogar por la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes en Colombia, y fortalecer las capacidades de los adultos y actores sociales para garantizar su efectivo cumplimiento. A diciembre de 2020 contamos con 669.000 madres y padres vinculados a través de 581 instituciones educativas en 20 departamentos.

El 88% de los anuncios de TV dirigidos a la población infantil colombiana durante el 2017 promocionaban productos comestibles no saludables con exceso de azúcares, sodio y grasas saturadas (en su mayoría son productos con exceso de azúcares), y solo el 12% se referían alimentos saludables. Estos fueron los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Kansas, la Universidad Nacional de Colombia, la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, que fue publicado el pasado mes de noviembre por la Revista Public Health Nutrition.

 

Así mismo, el estudio encontró que las bebidas y los productos lácteos fueron las categorías más publicitadas, representado el 54,4% de todos los comerciales de televisión de alimentos y bebidas. Adicionalmente, las niñas y niños de niveles socioeconómicos bajo, medio y alto estuvieron igualmente expuestos a anuncios de comestibles y bebidas no saludables.

 

El estudio utilizó los índices de audiencia de televisión para determinar la frecuencia con la que niñas y niños colombianos estaban expuestos a la publicidad de esos productos y, al mismo tiempo, analizó el valor nutricional de los comestibles y bebidas anunciados en televisión, utilizando el modelo de perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Los investigadores cuantificaron la audiencia durante todo el año 2017 entre las 6 a.m. y las 10 p.m., en cualquiera de los 75 canales de televisión por cable y por aire disponibles en Colombia.

 

Esta investigación amplía los estudios anteriores que evaluaron la publicidad de productos comestibles en América Latina y respalda investigaciones previas que muestran que existe una mayor proporción de anuncios televisivos de productos no saludables en Colombia. Estos resultados son similares a los hallazgos obtenidos en Chile, en donde se ha demostrado que la exposición de la población infantil a anuncios televisivos que contienen productos comestibles no saludables es mucho mayor a los anuncios de alimentos saludables no procesados.

 

En los últimos 15 años, el sobrepeso y la obesidad han aumentado en la población colombiana, donde según la Encuesta de Salud Nutricional 2015, 1 de cada 4 escolares entre 5 y 12 años tiene exceso de peso y más de la mitad de los adultos afrontan esta situación. A pesar de que Colombia cuenta con pautas de autorregulación sobre la publicidad dirigida a personas menores de 18 años, la evidencia local y global muestra que no es efectiva para reducir la exposición de menores de 18 años a la publicidad potencialmente nociva. Por esta razón, es necesario implementar políticas dirigidas a restringir la publicidad de comestibles no saludables dirigidos a la población infantil para proteger la salud pública y reducir la carga de la obesidad y otras enfermedades no transmisibles.

 

Políticas en salud pública como el etiquetado frontal de advertencia para identificar si un producto contiene exceso de azúcar, sodio, grasas saturadas o edulcorantes, y la restricción de la venta de estos productos en los colegios, complementarían la regulación a la publicidad y serían un complemento para lograr el objetivo de disminuir el consumo de productos no saludables.

 

Para Mercedes Mora y Luis Fernando Gómez, coautores de este estudio, se requieren políticas estatutarias estrictas, con una amplia cobertura en todos los canales de marketing y estándares nutricionales adecuados. Estas políticas deben considerar la prohibición de mensajes de marketing y publicidad de todo tipo de comida chatarra dirigida a niñas, niños y adolescentes, por todos los canales de televisión públicos y privados nacionales y extranjeros. De igual manera es urgente que esta regulación contemple el uso de definiciones amplias de “audiencia infantil”, aumentando los límites de edad de manera que se incluya a la población adolescente. Adicionalmente, se deben generar criterios más estrictos para definir las franjas infantiles televisivas, para evitar que un importante porcentaje de niñas, niños, y adolescentes, estén expuestos a marketing de comestibles y bebidas no saludables en horarios clasificados como “familiares”.

 

Para Carolina Piñeros, Directora Ejecutiva de Red PaPaz, es muy importante contar con estos resultados que nos evidencian la sobre-exposición a la que están sometidas niñas y niños colombianos de publicidad de productos nocivos para su salud, es imposible lograr las metas que tenemos como país de cambiar la gravísima tendencia hacia el exceso de peso en la infancia y la adolescencia, si no somos capaces de proteger a esta población del engaño con el que son cautivados a través de esta excesiva publicidad.

Un nuevo informe evidencia como varios gigantes de la industria de comestibles y bebidas bloquearon, directa e indirectamente, políticas alimentarias saludables y pusieron en mayor riesgo a los consumidores más vulnerables

Un informe recién publicado por Global Health Advocacy Incubator (GHAI) muestra cómo las grandes compañías de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas utilizaron la emergencia sanitaria del COVID-19 para promover sus marcas o productos.

El informe Afrontando dos pandemias: Cómo la gran Industria de Alimentos y Bebidas socavó la salud pública en la era del COVID19, revela más de 280 ejemplos en 18 países donde la falta de regulaciones alimentarias permitió que las industrias de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas posicionaran sus productos como esenciales y saludables, poniendo en mayor riesgo la salud de poblaciones que podían tener mayores complicaciones o morir a causa del COVID- 19.

Según el informe, la industria de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas aprovechó la pandemia en su beneficio a través de:

  • Acciones para limpiar o mejorar su imagen por medio de donaciones solidarias a poblaciones vulnerables, mientras que promovían masivamente sus marcas. Dentro de los productos entregados se encuentran productos ultraprocesados en programas escolares de poblaciones vulnerables. Otras, incumplieron el Código de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna entregando y promocionando leche de fórmula y otros productos para bebés como cereales listos para el consumo, bebidas azucaradas con fruta o compotas. En Suráfrica, Coca Cola de la mano de organizaciones sin animo de lucro, donó sus bebidas a centros de salud, incluidos centros de atención para la obesidad.

 

  • Campañas que promocionaban sus productos como esenciales y saludables para su consumo habitual comparándolos con alimentos naturales. En Jamaica, la compañía Wisynco promocionó sus bebidas de caja como productos para reforzar el sistema inmunológico, cuando en realidad contienen exceso de azúcar. En Colombia PepsiCo y Nestlé argumentaron que sus productos eran parte de la canasta familia.

 

  • Financiaron plataformas educativas para promover la educación de niñas, niños y adolecentes a través de las cuales posicionaban sus marcas como fuentes confiables de información relacionada con la salud. En Estados Unidos financiaron páginas web para ayudar a los niños a aprender durante la cuarentena, donde se combinaba el marketing de productos ultraprocesados con la información educativa, posicionando a estas corporaciones como fuentes confiables de información relacionada con alimentación y la salud.

 

  • Aprovecharon la pandemia para retrasar la implementación de políticas alimentarias saludable. En México, intentaron usar COVID-19 como excusa para posponer la implementación de la nueva política de etiquetado frontal de advertencia

 

  • Promovieron la comida chatarra a través de incentivos atractivos de unión familiar, comodidad y nostalgia. Por ejemplo, en Brasil, la cadena de comida rápida Burger King promovió su servicio de entrega de comida rápida con el pretexto de ayudar a las personas a mantenerse seguras en casa.

 

  • Vincularon sus productos ultraprocesados y bebidas azucaradas con causas benéficas, buscando que los consumidores se sintieran bien a pesar de hacer compras poco saludables. En los EE. UU., Coca-Cola se asoció con Uber Eats para donar a Feeding America una comida por cada pedido realizado. En Colombia, Postobón realizó varias donaciones de sus bebidas azucaradas con la campaña #EsTiempoDeCuidarnos.

 

Estas intervenciones corporativas lograron que la industria mejorara su imagen, posicionara sus marcas y trabajara muy cerca de tomadores de decisiones para ganar influencia política y posicionar sus negocios como socios de la salud pública durante una emergencia – a pesar de promover, en muchos casos, productos no saludables.

Finalmente, el informe de GHAI subraya la necesidad urgente de políticas y regulaciones de alimentos saludables basadas en evidencia, así como sólidos protocolos para prevenir los conflictos de interés.

Para Holly Wong, vicepresidente del Global Health Advocacy Incubator (GHAI), “basándonos en los ejemplos que reunimos, rápidamente quedó claro que la gran industria de alimentos y bebidas estaba trabajando fuertemente para posicionarse como una parte crucial en la solución de la pandemia, aumentaba sus ganancias o mejoraba su imagen mientras obstaculizaba el avance políticas de salud pública”.

Para Carolina Piñeros Ospina, directora Ejecutiva de Red PaPaz, “es lamentable ver que las prácticas como las que Red PaPaz denunció por sus redes a través de #NoDonesChatarra o #NoDiganMásMentiras fueron utilizadas durante la pandemia por la industria alimenticia en otros países, a pesar de que sus productos eran desaconsejados por las autoridades de salud. Si Colombia tuviera la #LeyComidaChatarra, la #LeyEscuelaSaludable o la Ley de #ImpuestoSaludable a la #VillanaBebidaAzucarada, la historia seguramente hubiera sido diferente. Nuestras cifras de malnutrición este año lo reflejarán, así como los costos para la salud para nuestras familias y para la salud pública”.

El Índice Mundial de Interferencia de la Industria Tabacalera 2020, recientemente publicado, evidencia que Colombia tiene un lamentable primer puesto en materia de la interferencia de la industria tabacalera en el diseño e implementación de políticas de salud pública, obteniendo:

 

  • 77 puntos de 100 posibles (a mayor puntuación, mayor interferencia)
  • El puesto 51 de 57 países evaluados a nivel mundial (más alto indica mayor interferencia)
  • El primer puesto entre los 9 países de la región (entre Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Colombia)

 

Este reporte es el primero de su naturaleza en la región, y fue coordinado por Corporate Accountability y el Programa STOP, con la colaboración de organizaciones de la sociedad civil de los nueve países involucrados. El capítulo colombiano lo elaboró Red PaPaz.

 

De acuerdo con los resultados, en lo que respecta al nivel de participación de la industria tabacalera en el desarrollo de políticas para el control del tabaco, Colombia obtuvo 15 puntos, el puntaje más alto de la región. El reporte evidencia que, en Colombia, Chile y Perú, no hay una regulación que prohíba la participación de esta industria en la discusión de políticas de salud pública relacionadas con el control del tabaco.

 

En referencia a los beneficios que recibe la industria tabacalera, Colombia ocupó el séptimo lugar en Latinoamérica. El informe indica que la industria se beneficia de incentivos fiscales, concesiones fiscales o acuerdos comerciales. De otra parte, en más de una oportunidad, el lobby de la industria ha llevado a posponer la aprobación de leyes o la implementación de las medidas de control de tabaco.

 

Otro de los hallazgos apunta a la falta de transparencia en la interacción del Estado con la industria. En esta categoría, el país ocupó el último lugar de la región, lo que indica una mayor interacción del Gobierno con la industria tabacalera; así como una ausencia de regulaciones que gobiernen las reuniones con la industria tabacalera.

 

Con relación a la categoría de la participación de funcionarios de gobierno retirados trabajando para la industria tabacalera, este Índice Regional de Interferencia analizó dos indicadores: si los funcionarios actuales o retirados tienen relaciones con la industria tabacalera y si los gobiernos contaban con una política que rechazaba las contribuciones a las campañas electorales. En la región, Colombia obtuvo el sexto lugar con 9 puntos.

 

A pesar de los alarmantes resultados, Colombia aún no ha adoptado normas desarrollen el artículo 5.3 del Convenio Marco de Control de Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el que se estipula que, al momento de establecer políticas de salud pública relativas al control del tabaco, se protegerán estas políticas y no los intereses de la industria, dificultando los esfuerzos para hacer frente a la interferencia de la industria tabacalera. Adicionalmente, este artículo prohíbe a los Estados conceder incentivos, privilegios o ventajas a este sector; sin embargo, la industria tabacalera continúa implementando estrategias para eludir regulaciones de consumo y exposición a los productos de tabaco.

 

En Colombia, la interferencia de esta industria y de las entidades que defienden sus intereses, impidió que se avanzara en la imposición de medidas de control de tabaco, como la ampliación de las advertencias de salud y el incremento de los impuestos al consumo de estos productos.

 

Pese a que el Convenio Marco de la OMS dispone que los Estados únicamente deben interactuar con la industria tabacalera cuando sea estrictamente necesario y para hacer posible una regulación eficaz de la industria y de los productos de tabaco de forma transparente al público; funcionarios del gobierno del país han participado en eventos patrocinados por la industria tabacalera.

 

De otra parte, no se puede perder de vista la puerta giratoria entre funcionarios del Estado y la industria tabacalera, que es palpable en Colombia, donde se advierten movimientos relevantes de la industria hacia el Gobierno y de Gobierno hacia la industria.

 

Es hora de que en Colombia se cumplan las normas para impedir que la industria interfiera en las políticas de salud pública, la nicotina afecta el desarrollo del cerebro, es adictiva y aumenta el riesgo de padecer cáncer, enfermedades cardiovasculares y pulmonares y es especialmente riesgosa para niñas, niños y adolescentes.

 

Para Carolina Piñeros Ospina, directora Ejecutiva de Red PaPaz este primer puesto nos prende las alarmas y nos muestra que estamos rezagados en la transparencia y eficacia de las acciones para proteger a Colombia del nocivo efecto del consumo e tabaco. Ahora que la nicótica se disfraza de atractivas maneras y pone en riesgo a las nuevas generaciones es cuando más debe nuestro país asegurar que cumplimos a cabalidad el Convenio Marco Control Tabaco.

Según un estudio realizado por la Universidad de Chile, la Universidad de Carolina del Norte y la Universidad de Auckland, publicado en PLoS Medicine en julio de 2020, la cantidad de productos y bebidas con alto porcentaje de azúcar y/o sodio disminuyó significativamente después de la implementación de la Ley de Etiquetado y Publicidad de Alimentos de Chile. Los resultados de la investigación sugieren que el paquete integral de Políticas aprobadas reduce la exposición que tienen los chilenos a productos con altos niveles de nutrientes críticos.

De acuerdo con el informe, a partir de la implementación de la Ley, la proporción de productos altos en nutrientes críticos disminuyó del 51% al 44%. Adicionalmente, se encontró que la cantidad de azúcar y sodio en los productos se redujo por debajo de los niveles establecidos en la ley, lo que significa que los fabricantes utilizaron la ley como punto de referencia para garantizar que sus productos no fueran rotulados con los sellos de advertencia.

Para el caso de los productos altos en azúcar como bebidas, leche y bebidas a base de leche, cereales para el desayuno, productos horneados dulces y productos para untar dulces y salados, la proporción pasó de 80% a 60%. Por su parte, los productos altos en sodio como comidas listas para comer, productos para untar salados, sopas y salchichas pasó de 74% a 27%.

El estudio demostró la efectividad de las políticas alimentarias integrales para lograr cambios en los entornos alimentarios y reducir el número de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas disponibles en el mercado, especialmente los que tienen altos niveles de azúcar y sodio. Estos hallazgos se suman a informes anteriores que indican disminuciones importantes en los anuncios de televisión de alimentos etiquetados y en la disponibilidad de esos alimentos en las tiendas escolares.

Adicionalmente, un estudio también publicado recientemente en México resaltó que los sellos frontales de advertencia en los productos ultraprocesados con exceso de azúcar, sodio o grasas saturadas podrían prevenir 1.3 millones de nuevos casos de obesidad lo cual le ahorraría a ese país gastos por aproximadamente US $ 1.8 mil millones en costos relacionados con la obesidad en un período de cinco años. Esto incluye una estimación de US $ 1.100 millones ahorrados en costos de atención médica y US $ 742 millones ahorrados en costos indirectos, como la incapacidad para trabajar, los gastos del cuidador y la muerte prematura.

La experiencia mexicana demuestra que esta política de etiquetado frontal de advertencia sumada al impuesto a las bebidas azucaradas son una estrategia efectiva para reducir el consumo de estos productos disminuyendo el riesgo de contraer obesidad y enfermedades no transmisibles como la diabetes y la hipertensión.

En el caso de Colombia, donde según la Encuesta de Salud Nutricional 2015, 1 de cada 4 escolares entre 5 y 12 años tiene obesidad y la mitad de los adultos afrontan esta situación, es urgente que el Estado implemente estas medidas que buscan mejorar los hábitos alimentarios y de esta forma mitigar el daño que causa el consumo habitual de estos productos.

Así mismo, en estos momentos de emergencia por COVID19, donde se están entregando donaciones a niñas, niños y adolescentes, se hace aun más perentorio contar con estas medidas que facilitarían identificar si los productos que están recibiendo las poblaciones vulnerables son apropiados para su crecimiento y desarrollo. Más aun cuando la evidencia científica nos muestra que, como resultado de la mala alimentación, las enfermedades crónicas no transmisibles, son factores que ponen en mayor riesgo las condiciones clínicas de los pacientes que contraen esta enfermedad.

En palabras de Carolina Piñeros: Sin lugar a duda contar con los sellos al frente de los empaques sería de gran ayuda en Colombia, por una parte le haría menos creíble la publicidad engañosa de los productos no saludables, haríamos mejores elecciones y a esas marcas les quedaría más difícil mostrarse como los héroes en la Pandemia.

Implementación de estas políticas en Chile y México

En junio de 2016, Chile implementó la Ley de Etiquetado y Publicidad de Alimentos, un paquete que incluía no solo la reglamentación de sellos frontales de advertencia en el frente de los paquetes de productos ultraprocesados, sino también la regulación de la publicidad de estos productos dirigida a niñas, niños y adolescentes y la promoción de entornos escolares saludables donde se prohíbe la venta y oferta de estos productos.

Para el caso del país azteca, en 2014 se implementó el impuesto a las bebidas azucaras el cual ha reducido el consumo de estas bebidas, evitando aproximadamente 240.000 casos de obesidad. A finales de 2019, se aprobó la reglamentación de los sellos frontales de advertencia en los productos ultraprocesados con exceso de los nutrientes críticos como calorías, azúcares, grasas, grasas trans o sodio.

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